20 noviembre 2017

El pasado sábado 18 de noviembre, se convocaba en el puerto de Málaga una concentración ciudadana contra la construcción de una torre de 135m de altura justo en el centro de la bahía malagueña. Nuestra repulsa a este proyecto no se argumenta sólo en el impacto paisajístico que produciría el rascacielos, sino que una vez más las autoridades pliegan ante dudosos fondos de inversión extranjeros en pos del turismo mientras desatienden al malagueño y sus problemáticas.

Seguimos en el pantanoso camino del turismo como única opción laboral para los malagueños, una industria que de la noche a la mañana se puede convertir en más que inestable. Lejos queda, al parecer, apostar por otras vías como la tecnológica, la investigación o industriales aplicables a nuestra situación geográfica.

Por otra parte, no se trata de construir un edificio emblemático, ni original, pues será un diseño que podemos encontrar en cualquier otra ciudad del mundo. Aplicamos por lo tanto el discurso identitario de la arquitectura, en una ciudad que cada año pierde edificios históricos sosteniéndolo en un falso progreso que lo único que consigue es dejar un casco histórico desecho y sin arraigo.

Como no podía ser de otra forma, miembros de Málaga 1487 asistieron a la concentración #NoAlRascacielos. Muy a pesar de los intolerantes de la extrema izquierda que ante nuestro ondear de la bandera española, olvidaron el motivo de la concentración para centrar su atención en nosotros.


Desde Málaga 1487 reiteramos nuestro compromiso con la problemática social, mostrando apoyo a cualquier causa que creamos justa y noble. Ni las llamadas al boicot y las bravuconadas de los intolerantes nos impedirán asistir a aquellos actos reivindicativos que vayan en apoyo del interés y el bien común de Málaga. Frente a su odio, nuestra alegría. 


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